José Antonio Juanes de la Peña - Proyecto ATLAS

Jueves, 11 Octubre 2018

El futuro de la acuicultura mira al océano, donde encontrará un nuevo nicho de desarrollo

 

Proyecto “Atlas de viabilidad para el desarrollo de la acuicultura oceánica en España”

José Antonio Juanes de la Peña

Doctor en Biología  por la Universidad de Oviedo; Catedrático de la Universidad de Cantabria (UC), en el área de Ingeniería Hidráulica; Investigador asociado al Instituto de Hidráulica Ambiental (IHCantabria) e Investigador principal del proyecto ATLAS.

 

¿Cómo está estructurado IHCantabria y cuál es la relación con la universidad?

El Instituto de Hidráulica Ambiental (IHCantabria) es un instituto mixto de la Universidad de Cantabria, gestionado conjuntamente por la propia Universidad y por la Fundación Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria (FIHAC), en cuyo Patronato participan, conjuntamente el Gobierno de Cantabria y la Universidad. Desde un punto de vista organizativo, IHCantabria se organiza en tres Áreas: 1) Ingeniería Hidráulica y de Costas, 2) Clima, Cambio climático y Energías y 3) Hidrobiología y Gestión Ambiental, que desarrollan su actividad en conjunción con tres laboratorios: el Cantabrian Coastal Ocean Basin (ICTS del MINECO), el laboratorio de Hidrobiología (acreditado por ENAC) y el nodo de computación NEPTUNO. Dentro de estas áreas se incluyen un total de 8 grupos de investigación, que trabajan de forma trasversal, enfocados a la resolución de problemas (retos de la sociedad) desde una perspectiva multidisciplinar.

 

¿Cuáles son los retos que esperáis afrontar en el futuro desde el Instituto?

IHCantabria tiene como misión abordar cualquier reto que esté directa o indirectamente relacionado con el agua, desde una concepción holística, teniendo en cuenta su doble papel como recurso (alimento, regulación, soporte, bienestar, etc…) y como amenaza (inundaciones, sequías, contaminación, etc) en un contexto ineludible de cambio climático. Todo ello se ha orientado hacia la mejora del conocimiento y la aportación de soluciones para aportar nuestro granito de arena al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

 

A nivel personal, ¿cuál ha sido su experiencia en este sector y qué consejos daría a los investigadores que están comenzando?

Mi formación inicial estuvo vinculada a la ecología, cultivo y gestión de las macroalgas. Formé parte del Plan de Formación de Técnicos Superiores en Acuicultura de la CAICYT (1984-87), aunque posteriormente me dedique al mundo de la gestión integral de los sistemas acuáticos costeros y de sus recursos. En el sector de la pesca y la acuicultura, en IHCantabria desarrollamos trabajos muy diversos relacionados con los recursos marinos (almejas, percebe, macroalgas, etc) en los que conjuntamos la investigación básica (e.g. competencia entre especies) con la aplicada (e.g. modelado de distribución de especies). Más recientemente, hemos incorporado dicho conocimiento a la Planificación Marítima, considerando la aptitud de las diferentes zonas costeras y oceánicas para diferentes usos, entre ellos el desarrollo de la acuicultura. En este sentido, creo que el consejo que daría a los nuevos investigadores de este campo es que estén abiertos al planteamiento de nuevas hipótesis y atentos a iniciativas que promuevan la interacción con otras disciplinas, porque en las sinergias está el futuro, pero sin olvidar los conocimientos y desarrollos de las generaciones que les precedieron, algunos de los cuales parece que quedan en el ostracismo de los medios digitales.

 

Asimismo, durante 9 años fuiste director del “Máster Oficial en Gestión Ambiental de Sistemas Hídricos (GASH)” y, desde 2014, Coordinador del nuevo Programa de Doctorado sobre “Ingeniería de Costas, Hidrobiología y Gestión ambiental de sistemas acuáticos (IH2O)”. ¿Qué retos conlleva dirigir y formar a las nuevas generaciones?

Es un reto muy importante, sobre todo porque nos encontramos en un momento de cambio en lo que se refiere a la incorporación de nuevos métodos docentes, con una orientación dirigida al desarrollo de competencias y habilidades específicas. En estas titulaciones recibimos alumnos de diferente formación (Biología, Ciencias del Mar, Ciencias Ambientales, Químicos, Ingenieros civiles, Ingenieros de Montes, etc) y países muy distintos, promoviendo la formación multidisciplinar de todos ellos. Tengo que reconocer que es un reto apasionante por la interacción con los que serán los investigadores que lideren los nuevos desarrollos en un futuro que ya, en muchos casos, es presente. Honestamente, creo que los egresados de dichos programas tienen acceso a un nivel de formación y a unos medios muy superiores a los de hace dos o tres décadas, que, bien aprovechados, les abren puertas en el mundo de la investigación o en el mundo profesional.

 

La Unión Europea, a través de los fondos estructurales, está haciendo una apuesta importante por la sostenibilidad medioambiental en nuestro país. ¿Qué papel crees que puede y debe jugar el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP) para la protección de la biodiversidad y el medio ambiente?

Creo que la generación de dichos fondos es una noticia muy importante, en un momento en el que además surgen otras políticas europeas que exigen la elaboración de los Planes de Ordenación del espacio Marítimo al tiempo que fomentan el Crecimiento Azul, la Bioeconomía o la Economía Circular. La cuestión principal es la priorización y el modo de asignación de dichos fondos. Un gran reto para la administración a sus diferentes escalas.

 

En el proyecto “Atlas de viabilidad para el desarrollo de la acuicultura oceánica en España”, que vais a realizar con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Transición Ecológica, a través del Programa PLEAMAR, cofinanciado por el FEMP, estáis evaluando las oportunidades de cultivo de especies piscícolas en aguas costeras y marinas. Uno de los principales retos de este proyecto son las restricciones de la expansión del sector acuícola en la UE. ¿Cuáles son los otros retos del cultivo de especies? ¿Cuáles son los criterios que debe cumplir un espacio para el cultivo?

El futuro de la acuicultura parece mirar al océano, donde encontrará un nuevo nicho de desarrollo marcado por pros y contras distintos a los que condicionan ahora su desarrollo. El proyecto trata de analizar cuáles pueden ser los principales retos que pueden surgir en esa migración a aguas más profundas. Para ello tiene en cuenta aspectos relacionados con la viabilidad de cultivo de diferentes especies desde la perspectiva de la idoneidad ambiental para cada especie, al tiempo que analiza las posibles limitaciones de carácter estructural de las instalaciones en estos ámbitos más expuestos o los condicionamientos para desarrollar las labores de operación y mantenimiento de los nuevos parques de cultivo. Todo ello, lógicamente, debe conjugarse con criterios de tipo administrativo y logístico asociados a la ubicación de los nuevos emplazamientos en relación a los nodos de distribución o a la posibilidad de integrar estos nuevos sistemas productivos con otros usos (e.g. producción de energía). En este sentido, el proyecto plantea una aproximación progresiva, a diferentes escalas, de tal forma que se puedan integrar criterios adecuados a cada nivel.

 

¿Qué problemas pueden presentar por su convivencia con áreas marinas protegidas?

Desde un punto de vista general, la convivencia de la acuicultura con las áreas marinas protegidas no depende del hecho de que exista una protección legal, si no de los elementos clave específicos que se protejan con cada declaración. Las figuras de protección existentes son de tipos muy diversos (parques nacionales, ZEC, ZEPAS, Santuarios marinos, Monumentos) que buscan la protección o la conservación de diferentes elementos (biotopos, paisajes, especies, hábitats, etc), aspecto que se recoge en los planes de gestión de cada espacio. Por eso, no se puede ni se debe generalizar. Incluso, analizando algunas de las figuras de protección, existen hoy en día heterogeneidades significativas en la justificación de las declaraciones o en los contenidos de los correspondientes planes en diferentes zonas geográficas o regiones administrativas. De ahí que sea preciso analizar, caso por caso, las posibles interacciones y, si éstas resultan compatibles, establecer las medidas apropiadas para facilitar su coexistencia.

 

Aunque en el proyecto evaluáis celdas de 10 km en zonas costeras y mallas de 50 km en las zonas oceánicas, se llevará a cabo un estudio piloto a escala de un kilómetro y desarrollaréis un prototipo de simulador que permitirá analizar las oportunidades de cultivo. ¿Qué detalles nos podéis contar?

Como indicas, el proyecto define dos escalas diferentes. El estudio global a nivel de toda la costa utiliza una resolución espacial  que nos permite identificar las áreas más propicias y, sobre todo, aquellas que presentan limitaciones de diferente tipo en las condiciones ambientales requeridas para el cultivo de diferentes especies. Dicha información alimentará un visor en el que se desglosen las distintas idoneidades (biológica, estructural, operativa) para las diferentes especies, cuyo destino final será su integración en el “ACUIVISOR”.

Por otra parte, el estudio piloto aborda una reducción de escala (downscaling), que parte de la primera aproximación y permite, además, incorporar otros factores de carácter logístico o interacciones con otros usos. Este estudio de detalle toma como base el estudio previo realizado en el entorno costero de las Islas Canarias (Weiss et al, 2018, Ocean & Coastal Management), adaptándolo al caso de una zona protegida, el mar Baleárico. En este sentido, el prototipo de simulador representa un primer intento por establecer el marco conceptual aplicable al análisis multicriterio de la aptitud diferencial de cultivo de diferentes localidades.

 

Identificar nuevos espacios para el desarrollo de la actividad acuícola tendrá consecuencias positivas en la sostenibilidad medioambiental y el crecimiento de las economías vinculadas a este sector. ¿Cuáles son las previsiones o las expectativas que esperáis?

Nuestro objetivo principal es incorporar elemento objetivos de selección de zonas utilizando información contrastada del pasado reciente. Nos consta que los procedimientos aplicados en las diferentes regiones costeras para decidir qué áreas costeras pueden ser aptas para el cultivo son muy variados y algunos de ellos basados en información de difícil trazabilidad. Por ello, el proyecto pretende establecer un procedimiento de evaluación de la idoneidad de cultivo que sea dinámico y abierto a la incorporación de nuevas variables, parámetros o umbrales, integrando el conocimiento y las experiencias de los investigadores y el sector de la acuicultura.

Por otra parte, el crecimiento de este sector hacia espacios más abiertos requiere la aplicación sistemática de procedimientos de evaluación del riesgo a la escala adecuada, que integren los diferentes procesos, dinámicas e interacciones relacionados con el desarrollo de esta actividad en un ámbito actualmente poco conocido, siguiendo los pasos de otros sectores productivos (e.g. energías marinas).

Todo este proceso representa el primer paso para el desarrollo de una Planificación Marítima que considere conjuntamente las sinergias entre las diferentes actividades y usos desarrollados en este espacio.

 

IHCantabria ha cumplido diez años al servicio de la sociedad en materia de gestión, investigación e innovación del agua. Sus esfuerzos se centran en dar soluciones a los problemas que se presentan en las diferentes sociedades con este recurso tan valioso desde perspectivas multidisciplinares. En cuanto al cambio climático, ¿cómo podría afectar este fenómeno a la gestión del agua a nivel general?

Como he comentado al principio, tenemos dos formas de ver el agua: como recurso y como amenaza. Tratando de simplificar la respuesta, me voy a referir a un concepto introducido en la Conferencia Mundial del Agua, celebrada en La Haya en el año 2000: el de “seguridad hídrica”. En este término se incluyen, entre otros aspectos: la satisfacción de las necesidades básicas (abastecimiento, saneamiento); la seguridad alimentaria (agua de calidad para los usos agropecuarios, incluidas la pesca, el marisqueo y la acuicultura); la protección de los ecosistemas en el marco del ciclo hidrológico (agua para la sostenibilidad); o, la gestión de riesgos (sequías, avenidas, elevación del nivel del mar, contaminación). Todos estos aspectos se verán influenciados en mayor o menor medida por diferentes cambios en las dinámicas y en los procesos naturales asociados a dicho fenómeno (precipitación, temperatura, nivel del mar, migración e introducción de especies alóctonas).

 

¿Y al ecosistema marino y a la acuicultura en particular?

Lógicamente, las posibles modificaciones en las condiciones mete-oceanográficas asociadas a diferentes escenarios de cambio climático representan un elemento muy importante a tener en cuenta, debido a su incidencia sobre la idoneidad futura de cultivo (biológica, estructural, operativa) en las diferentes zonas costeras. IHCantabria dispone de bases de datos de numerosas variables y parámetros proyectadas (Base de datos OCLE: 10 km/50 km. De la Hoz et al, 2018. Progress in Oceanography) que facilitarían su adaptación y escalado al análisis de los efectos de dicho fenómeno, el cambio climático, al desarrollo futuro de la acuicultura en nuestras costas. Dicho estudio representa la continuación lógica del proyecto ATLAS y, por ello, forma parte de la propuesta lanzada desde nuestro Instituto a la siguiente convocatoria de PLEAMAR.

 

¿Un mensaje final que quieras compartir con nosotros? (Consejo, conclusiones o llamamientos).

Bueno, creo que es necesario agradecer a la Fundación Biodiversidad el esfuerzo que está realizando por promover la sostenibilidad de los sistemas costeros, no sólo a través de proyectos relacionados con la conservación sino también mediante la integración de dicho concepto global dentro del desarrollo de actividades concretas, como es el caso de la acuicultura, con un fin último mucho más ambicioso: el desarrollo de la economía azul. En este sentido, no podemos olvidarnos que la consideración de los diferentes escenarios de cambio debe constituir un referente ineludible para cualquier planteamiento a medio-largo plazo.