Juan Manuel Ibáñez, Co-fundador de ANSE

Lunes, 29 Enero 2018

Sus inicios en la conciencia ecológica y medio ambiental se remontan a antes de que se acuñaran estos conceptos. En una entrevista se revela que Pedro Antonio Talavera y usted fraguaron la idea de crear un grupo naturalista una noche en la habitación que compartían en el colegio mayor. Su compañero explica en esa misma entrevista del año 2013: «No teníamos muchas ganas de estudiar, así que cogimos los estatutos de la única asociación de este tipo que existía entonces, y los ‘fusilamos’ de un póster» -Esa misma noche  se dibujó el logotipo de la asociación, aún vigente.- «Pero el examen de Geología que teníamos al día siguiente lo suspendimos». ¿Cuál es su versión de este momento tan importante? ¿Alguna anécdota que se quedara en el tintero?

 

Otra anécdota es que el 21 de abril de 1973 nos llega la  noticia de la existencia en cautividad de un ejemplar de águila real por un particular en el barrio murciano de la Alberca, y se pide al recién creado ICONA (Instituto de Conservación de la Naturaleza) la incautación de dicha ave en aplicación de la también reciente Ley de protección de Especies.

 

Ante las dificultades encontradas para llevarla a cabo se ve la conveniencia de acelerar la creación de una asociación dedicada a la protección, divulgación y estudio de la naturaleza que intente cambiar en lo posible la mentalidad existente en la época sobre la temática medioambiental. La incautación del águila fue publicada en la prensa regional, causando gran revuelo.

 

Cuéntenos algo más de los comienzos. Como pioneros en este área ¿cómo fue plasmar la idea y hacer real la asociación? ¿Cuáles eran las expectativas que tenían al comenzar? ¿Imaginó que llegaría tan lejos y ser tan reconocida la asociación y sus logros?

 

UN POCO DE HISTORIA

 

Puede decirse que  el nacimiento de ANSE se produjo por una serie de casualidades, una de las cuales fue la encomiable labor divulgativa que por aquel entonces, finales de la década de los sesenta, llevaba a cabo el Dr. Félix Rodríguez de la Fuente, el cual sembró en muchos jóvenes de la época la semilla de la inquietud por el conocimiento y protección de la naturaleza.

 

La creación de ADENA (Asociación para la Defensa de la Naturaleza), que por aquel entonces contó con el beneplácito del régimen franquista, contribuyó a divulgar los pensamientos de Félix, ya que este pasó a formar parte de la misma.

 

Otra de las casualidades fue que el “núcleo” cartagenero de ANSE, formado por Pedro Talavera Torralba y Juan Manuel Ibáñez González, se conociera en la Escuela Politécnica de Cartagena durante unas clases de Juan José Alcaráz Quiñonero, (posteriormente segundo presidente de ANSE) y decidieran dejar las carreras técnicas e irse a estudiar las asignaturas comunes de biología a Murcia.

 

Ya en Murcia, por el año 1971, entra en contacto con un grupo de ornitólogos de Murcia (GOSE) decidiendo hacerse en grupo socios de la Sociedad Española de Ornitología, colaborando con esta sociedad en los Censos de Aves Acuáticas y Limícolas, los cuales se vienen realizando ininterrumpidamente desde 1972 en la Región de Murcia.

 

Durante el curso 1972-73, las relaciones con los naturalistas de la capital (Antonio Gómez Gersol, José Damián Navarro Medina, Alejandro Romero Anglés, etc.) se hacen más intensas, por lo que se decide crear una asociación de ámbito  regional y que colabore con las anteriores mencionadas (SEO y ADENA) .

 

Una noche de primeros de mayo de 1973 se redactan los estatutos de la asociación, casi fusilados de los de ADENA para que no hubiera pegas por parte de la autoridad gubernativa, se piensa que sería un buen ámbito territorial las provincias de Almería, Alicante y Murcia, y que el logotipo fuera un flamenco, especie presente en las tres provincias. Para la elección del nombre no hubo que calentarse mucho la cabeza, Asociación de Naturalistas del Sureste, ANSE.

 

Por fin, y con el correspondiente permiso gubernativo, ya que por aquel entonces la  reunión de más de tres personas se podía considerar como “subversiva”, el día 19 de mayo de 1973 se celebró en el Aula de Cultura de la  Caja de Ahorros del Sureste (actual banco Sabadell ) la Junta Fundacional de ANSE, la aprobación de sus estatutos y el nombramiento la primera Junta Directiva.

 

De toda la labor que habéis realizado desde ANSE (sé que es muy fructífera y extensa), ¿con qué logro o éxito se quedaría?

 

Por motivos sentimentales me quedaría con la primera finca adquirida por ANSE para la protección de la Tortuga Mora (Testudo graeca), que contó con el pequeño mecenazgo de cientos de personas, cumplía el sueño de tener nuestra propia reserva, protegíamos a una especie emblemática de los paisajes semiáridos, y un grupo de socios tuvimos que avalar personalmente el préstamo necesario para su adquisición.

 

De cara a los próximos años o décadas ¿Qué futuro le espera a ANSE? ¿Cuáles serán sus retos?

 

El año 2017 ha sido uno de los mejores de la Asociación en cuanto a la cantidad de proyectos y campañas desarrolladas, que ha culminado con la entrega el premio de la fundación  BBVA a la conservación de la biodiversidad por nuestra trayectoria. Y esa trayectoria, campañas y proyectos debe seguir manteniéndose durante los próximos años, y si es posible incrementar un poquito más nuestra presencia en el territorio en forma de proyectos de conservación con diferentes colaboradores. Hay mucho trabajo por delante y enormes retos ambientales, y las organizaciones de defensa de la naturaleza son una herramienta clave para lograr los cambios necesarios para alcanzar modelos de desarrollo sostenible.

 

En cuanto a la situación actual de la conciencia medio ambiental o ecológica, ¿dónde se encuentran la administración, las empresas o el ciudadano? ¿Cómo ha evolucionado el conocimiento y la responsabilidad medio ambiental? ¿Qué temas le quedan a la sociedad pendientes? ¿Y cuáles hemos avanzado?

 

En las administraciones en general hay de todo, aunque algunas han cambiado más bien poco. Recientemente se ha remitido un escrito a la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia donde le pide, una vez más, que retire el borrador de decreto que pretende recuperar el uso de lazos para el control de depredadores en cotos de caza; vamos, vuelta a los alimañeros. Lo mismo ocurre en el mundo de la economía y la empresa, aunque cada vez hay más normativa que mejora la gestión y reduce el impacto, el continuo crecimiento de algunos sectores incrementa el consumo de recursos y destruye el espacio, como ocurre con la enorme cantidad de cultivos de regadíos ilegales existentes en la Cuenca del Segura, con un gran impacto directo e indirecto sobre el territorio y las aguas. Si se ha producido en el ciudadano, sobre todo en las grandes ciudades, una mayor conciencia ambientalista.

 

Para los que están comenzando en el entorno de la responsabilidad medio ambiental, ya sea desde voluntariados, asociaciones, empresas o la administración, ¿qué consejo les aportaría? ¿Cómo pueden colaborar en conservar o en defender a la naturaleza?

 

Como ya he comentado, no confío demasiado en la administración, que depende del político de turno, y hasta ahora tampoco en las empresas, aunque cada vez hay más excepciones, y confío mucho en la acción y presión de las asociaciones bien organizadas y voluntarios, y mi consejo se resume en una palabra: perseverancia.

Se debe pertenecer a alguna asociación ya que individualmente es difícil conseguir algún objetivo y se debe seguir insistiendo una y otra vez hasta conseguirlo aunque sea parcialmente.

 

Para los que ya llevan mucho tiempo en esto, ¿cómo se sigue con la ilusión y la fuerza del primer día? O ¿Cómo pueden evitar perder los principios o energía y dejarse llevar por la rutina para seguir luchando y ganando batallas?

 

Como todo en la vida, la protección del medio ambiente da para muchos cabreos y algunas alegrías, y solo desde el convencimiento de que lo que se está haciendo es una labor necesaria para la naturaleza y nosotros mismos, a pesar de que parte de la sociedad se te ponga algunas veces en contra, te da la energía suficiente para seguir trabajando.

 

¿Un mensaje final que quiera compartir? 

 

Si quisiera hacer un llamamiento a todos aquellos “lobos solitarios” que forman grupúsculos de protección, que hay un viejo refrán que dice “la unión hace la fuerza” y son necesarios grupos fuertes, con influencia social y política, para plantar cara a quienes incumplen las leyes de medio ambiente y pretenden seguir destruyéndola.

 


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