Pep Arcos - SEO/BirdLife

Lunes, 18 Febrero 2019

Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Barcelona y actualmente coordinador del Programa Marino en SEO/BirdLife. Ha dedicado particular atención a las aves y a entender su papel en el medio marino, desarrollando diversas investigaciones principalmente centradas en la ecología de las aves y su interacción con la pesca. Él y su equipo han ejecutado el proyecto “Pesca, aves y Red Natura 2000: tendiendo puentes para la gestión de las ZEPA en el Mediterráneo (ZEPAMED)”, una iniciativa que ha contado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica, a través del Programa pleamar, cofinanciado por el FEMP. Un proyecto dirigido a integrar al sector pesquero en la futura gestión de las ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), y que presta especial atención al problema de las capturas accidentales de aves, un problema común a aves y pescadores.

 

A nivel personal, ¿cuál ha sido su experiencia en este sector y qué consejos daría a los investigadores que están comenzando?

Tras cerca de 25 años embarcando regularmente en pesqueros y tratando a pescadores en puerto y en varios foros, mi percepción es que el sector suele ser muy receptivo cuando se busca su colaboración, siempre que la aproximación sea respetuosa y honesta. He encontrado buenos amigos entre los pescadores, y creo que la clave es saber escuchar y nunca intentar aleccionar; ellos conocen su oficio mejor que nadie, y el intercambio de información entre biólogos y pescadores puede dar grandes frutos, pero debe basarse en una relación de igual a igual. Recomendaría humildad a cualquier investigador que quiera trabajar con ellos, así como transparencia. También es importante que la colaboración del sector quede bien reconocida, que la relación se mantenga en el tiempo y que los pescadores tengan un retorno.

 

¿Qué papel juegan ONG como SEO/BirdLife en este ámbito y cómo se puede implicar al sector pesquero en la búsqueda de soluciones? ¿Cuál es su grado de interés en proyectos como el que estáis desarrollando?

Las ONG conservacionistas como SEO/BirdLife juegan un papel clave como nexo de unión entre el mundo científico y el resto de actores implicados en la gestión de nuestro patrimonio natural. Basamos nuestro trabajo en el rigor científico, y buscamos el diálogo y la implicación de todas las partes implicadas a la hora de abordar cualquier problema relacionado con el medio ambiente, sobre todo cuando la dimensión social es importante. En el caso de la pesca, a menudo encontramos mayor predisposición a colaborar desde el sector pesquero que desde las administraciones competentes, si bien es cierto que sin la implicación de éstas últimas, los pescadores no siempre nos toman en serio. En el caso de ZEPAMED hemos visto diversos grados de implicación, desde aquellos pescadores que ven el proyecto como una oportunidad para encontrar solución a un problema que consideran grave (tanto para ellos como para las aves) hasta aquellos más escépticos que recelan de nuestro papel y prefieren seguir como están, sin dar pié a colaboraciones. Debo señalar que estos últimos son cada vez menos, poco a poco la conciencia del sector crece, y nuestros mensajes van calando.

 

En vuestro proyecto alertáis de que la pardela balear se encuentra críticamente amenazada por la interacción aves-pesca. Actualmente, ¿qué datos tenéis y cuáles son las principales afecciones que están sufriendo las poblaciones de esta especie?

La pardela balear es la especie más amenazada de ave en Europa, y como tal muestra muy bien el problema que presentan algunas especies de aves marinas con la pesca. Solo cría en las islas Baleares aunque se puede observar alimentándose en la práctica totalidad de las aguas peninsulares. Apenas quedan 3000 parejas, y su población disminuye a un ritmo alarmante, cerca de un 15% anual. Las presiones que afectan a la especie son diversas, e incluyen los depredadores introducidos en sus colonias de cría (como gatos y ratas), la contaminación (plásticos, hidrocarburos, luces y otros), la escasez de alimento, etc. Todos ellos representan amenazas importantes, y como tales les dedicamos la atención que merecen. Pero los estudios existentes apuntan a que la principal causa del declive son las capturas accidentales. Por un lado, los datos demográficos indican que su principal problema es la muerte inusualmente alta de individuos adultos, que no puede compensarse con una mayor tasa de reproducción (pues estas aves solo ponen un huevo al año), y según la información disponible casi el 50% de las muertes se deben a la captura accidental en artes de pesca. Por otro lado, a través del trabajo realizado con pescadores (encuestas, cuadernos de recogida de datos, embarque de observadores) hemos podido comprobar que efectivamente esta especie cae regularmente en artes de pesca, sobre todo en palangres, estimándose las capturas en cientos de aves al año, si no más. De seguir así, las estimas más optimistas señalan a que la especie se habrá extinguido en poco más de medio siglo. Es por tanto muy importante abordar el problema y encontrar soluciones, e implicar a los pescadores es esencial para conseguirlo.

 

Vuestra atención se ha centrado, principalmente, en la flota de artes menores. ¿Cuáles son las recomendaciones y las pautas que estáis desarrollando para sentar las bases de la gestión de la interacción ave-pesca? ¿Cómo puede afectar al desarrollo de la labor pesquera?

Hemos centrado la atención en las artes menores porque numéricamente se trata de una flota muy importante, y varias modalidades de pesca ejercidas por esta flota ocasionan capturas accidentales, siendo preocupante su impacto acumulado. Además, para este tipo de embarcaciones los problemas asociados a las capturas (molestias, daño a las artes, pérdida de oportunidades de pesca, etc.) también suelen ser mayores, y la necesidad de encontrar soluciones a menudo surge desde el propio sector.

Trabajar con este tipo de pesca a escala regional es un reto considerable. Por un lado, porque el número de pescadores es muy grande, y es muy difícil encontrar interlocutores que representen adecuadamente a toda la flota, de forma que cuesta mucho llegar a todos. Por otro lado, porque se usan diferentes artes, con un sinfín de variantes, y es muy complejo tanto evaluar el problema de las capturas accidentales como desarrollar soluciones que sean aplicables a todas las barcas que capturen aves de forma regular. Por ello, la idea es trabajar estrechamente con los pescadores, identificando las situaciones de mayor riesgo, y desarrollando una batería de medidas de mitigación que permitan seleccionar a cada barca lo que mejor convenga en cada situación. Para que una medida de mitigación sea válida, debe ser eficaz a la hora de minimizar el riesgo de capturas, pero a su vez no debe afectar negativamente a la actividad pesquera. Un buen ejemplo de que esto es posible lo tenemos en la zona de pesca regulada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR), donde las capturas de aves pasaron de varios miles a prácticamente cero en pocos años, tras la aplicación de medidas de mitigación, a la vez que el esfuerzo pesquero se triplicó, indicando que las aves y la pesca no están reñidas. Hay que señalar que en el caso de CCAMLR las flotas implicadas son de tipo industrial, con menos actores y más recursos, pero creemos que trabajando bien podemos lograr resultados similares con la flota de artes menores. Es clave crear una relación de confianza, manteniendo un contacto cercano, y esperamos que poco a poco la manera de trabajar y los buenos resultados sean un ejemplo a seguir por un creciente número de pescadores.

 

El fin último de vuestro trabajo es recopilar y trasladar toda la información a los responsables de la gestión de las ZEPA marinas a nivel autonómico y estatal. ¿Existe algún reto o dificultad en este punto?

En realidad el problema de las capturas accidentales no se limita a las ZEPA, pero creemos que es el punto de inicio lógico para trabajar el problema. Se trata de espacios que albergan poblaciones de aves particularmente importantes, donde las capturas pueden ser más frecuentes o tener un mayor impacto para las poblaciones de aves más sensibles. Actualmente se están elaborando los planes de gestión para estos espacios, en parte vinculados al proyecto LIFE IP INTEMARES, lo que brinda una oportunidad para poner en práctica medidas de mitigación. Hacerlo a través de un enfoque colaborativo, como el que promueve ZEPAMED, es la forma de  poder identificar bien el problema, encontrar las soluciones que sean más eficaces y del agrado de todos, y ponerlas en práctica dónde y cuando sean necesarias. Sin una buena comunicación entre los distintos actores, por otro lado, se corre el riesgo de imponer medidas inadecuadas, o de hacerlo en los espacios y/o las embarcaciones que menos lo requieran.

 

¿Cómo puede trasladarse al conjunto de la sociedad la necesidad de proteger esta y otras especies de aves y los hábitats que habitan?

Hace falta dedicar muchos esfuerzos a la comunicación y sensibilización de la sociedad. Un paso clave es acercar al público al problema, buscar fórmulas para conseguir que la gente se familiarice con especies poco conocidas como las pardelas, pues lo que no se conoce de cerca tiende a ignorarse. En parte, esto se puede conseguir promoviendo actividades de turismo de naturaleza, siempre velando por el seguimiento de códigos responsables, como el código ético para la observación de aves que ha elaborado SEO/BirdLife. Otro puntal, con frutos a más largo plazo, es dar un mayor peso a la formación en materia de medio ambiente, tanto a nivel escolar (como el programa de Naturaleza en las Aulas) como a niveles superiores. De cara a los pescadores, es particularmente clave reforzar los materiales sobre medio ambiente en los cursos formativos dirigidos al sector, como el curso desarrollado por SEO/BirdLife gracias a un proyecto Erasmus+. Promover que los pescadores participen en actividades relacionadas con la divulgación o la conservación puede ser otra forma de captar su atención. Un aspecto que requiere particular atención en el caso del sector pesquero es el de los tópicos peyorativos, como que las aves marinas acaban con la pesca y por lo tanto son un competidor a eliminar. Esta afirmación, raramente justificable, lleva en algunos casos a desear las capturas accidentales, en lugar de reconocerlas como un problema común.

 

La Unión Europea, a través de los fondos estructurales, está haciendo una apuesta importante por la sostenibilidad medioambiental en nuestro país. ¿Qué papel crees que puede y debe jugar el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP) para la protección de la biodiversidad y el medio ambiente?

Durante décadas, los fondos para la pesca han promovido el crecimiento de esta actividad hasta llevarla a una situación insostenible, con unas poblaciones de peces menguantes que debían mantener una flota cada vez mayor. Esto ha llevado a una grave crisis del sector, así como de los recursos pesqueros, sin contar con los impactos de la actividad sobre el conjunto del ecosistema marino. Aunque tarde, Europa ha empezado a reaccionar a esta situación, y ha puesto en marcha un nuevo fondo, el FEMP, en el que la dimensión medioambiental toma mayor relevancia. Desde SEO/BirdLife hemos luchado porque esto fuera así, y celebramos los avances, aunque creemos que aún hay margen de mejora para lograr una actividad pesquera verdaderamente sostenible. Más allá de la importancia en asegurar una inversión adecuada en la dimensión medioambiental, consideramos que el FEMP debe flexibilizar sus procedimientos, pues actualmente conlleva una excesiva carga burocrática, que dificulta el acceso a las ayudas y el establecimiento de puentes entre distintos actores. El hecho de que los proyectos se convoquen anualmente, sin una continuidad asegurada, también representa una dificultad para establecer un marco de trabajo adecuado.  

 

¿Un mensaje final que quieras compartir? (Consejo, conclusiones o llamamientos).

Hay varios mensajes clave que me gustaría resumir aquí.

  • En primer lugar, es importante que todos nos pongamos las pilas para minimizar el problema de las capturas accidentales, que afecta negativamente tanto a las aves como a los pescadores. Por ahora, tanto España como Europa llevan un retraso considerable, por detrás de países como Sudáfrica, Namibia, Chile, Argentina, Uruguay, Nueva Zelanda, Estados Unidos y otros.
  • En segundo lugar, para solucionarlo es importante un enfoque colaborativo, que permita el intercambio de ideas y genere confianza, para lograr las medidas que sean más satisfactorias para todos; aves marinas y pesca no deben estar reñidas, como demuestran iniciativas en otras regiones del mundo.
  • En tercer lugar, no se trata de sobrerregular, sino de definir bien el problema para aplicar las medidas más adecuadas, solo cuándo y dónde sea necesario.
  • En cuarto lugar, el apoyo de las administraciones es clave para extender las experiencias positivas a todo el sector; es importante que se pierda el miedo a “molestar” a los pescadores, se trata de actuar en positivo, animar a solucionar un problema común.
  • En quinto lugar, las ZEPA brindan la oportunidad de poner en práctica esta estrategia en los lugares más sensibles, a modo de experiencia piloto, pero a la larga debería plantearse su extensión a todo el litoral.
  • Y, finalmente, el FEMP es una herramienta básica para apoyar este tipo de trabajo, y debe tener en cuenta que se requiere tiempo y muchos esfuerzos para implicar a todos los actores, y que todos los esfuerzos pueden quedar en nada si no se garantiza su continuidad.

 

 


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