Pesqueros de altura de Vigo enrolarán a dos mujeres en su tripulación

2017

La Fundación para la Pesca y el Marisqueo, Fundamar, se ha propuesto acabar con «prejuicios absurdos», y quiere demostrar que el trabajo de la mujer a bordo de los buques de pesca es al menos igual de efectivo que el de cualquier hombre. Lo único que necesitan es tener la oportunidad de demostrarlo. María Caldeiro, gerente de la entidad, asegura que el temor a que las tripulaciones mixtas puedan ser origen de conflictos «está más que superado», ya que científicas y observadoras llevan muchos años compartiendo espacio en los pesqueros sin el menor problema. La pregunta es ¿por qué una investigadora sí y una titulada nauticopesquera no?

Con el fin de que en el segundo caso la respuesta termine también siendo positiva más temprano que tarde, Fundamar lidera un proyecto pionero, que arrancará en enero y en el que contará como socia con la Organización de Productores de Buques Congeladores (OPPC-3), que intentará que haya al menos dos mujeres a bordo de buques pesqueros. Con un presupuesto de 36.000 euros se financiará con fondos europeos dentro del programa Pleamar, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad. «El objetivo es promocionar la inserción de las mujeres tituladas en puestos para los que se han formado durante años», asegura la gerente de Fundamar, María Caldeiro.

Conscientes de las mayores dificultades para conseguir una oportunidad laboral se producen en los buques de altura y gran altura, es el segmento en el que han pensado hacer realidad el proyecto. Con tal motivo, empezarán por crear una mesa de trabajo con la Escuela Náutico Pesquera, en la que participarán exalumnas del centro y que permitirá definir el perfil profesional de las candidatas.

Los armadores serán la otra pata imprescindible de la ecuación para garantizar el éxito de la iniciativa. El hecho de que la Cooperativa de Armadores de Vigo sea una de las organizaciones que integran la Fundación para la Pesca y el Marisqueo facilitará las cosas.

El siguiente paso será abrir el proceso de selección de candidatas y lanzar la oferta de empleo, a la que podrán presentarse mujeres de toda España que acrediten estudios nauticopesqueros. La previsión es que los embarques se realicen en el primer semestre del año. «La fecha definitiva se fijará en función del barco y de las personas seleccionadas».

Fundamar y sus socios pretenden realizar un análisis pormenorizado de las campañas de pesca antes de presentar los resultados a finales de año. Pretenden realizar un vídeo con la experiencia de los embarques, que filmarán las propias protagonistas. «Queremos ver cómo se desarrolla la convivencia diaria con los compañeros. Demostrar que las barreras que habitualmente se marcan por cuestiones de estereotipos de género no tienen razón de ser», sostiene, y se pregunta por qué no van a estar integradas en los barcos si estudian y se forman con sus compañeros.

Fundamar también quiere aprovechar el proyecto Redmar 2 para ampliar el colectivo de entidades que promueven la igualdad de oportunidades en la pesca. Hasta ahora han trabajado sobre todo con mariscadoras, rederas. «Estamos empeñados en ir un paso más allá», concluye.

¿Cuántas tituladas hay en España en estudios náuticos?

Uno de los objetivos que persigue el proyecto es averiguar cuántas tituladas hay en España. Sí saben que en el Instituto Marítimo Pesquero de Vigo cursaron estudios un total de 97 mujeres entre los años 2011 y 2015. La cifra supone algo más del 4 % del total del alumnado, ya que en ese período se titularon en el centro un total de 2.308 alumnos.

La discriminación que habitualmente sufren las mujeres a la hora de enrolarse les impide contar con los días de mar que necesitan para incorporarse a las tripulaciones como oficiales, y aunque algunos armadores están dispuestos a contratarlas en puestos de mando -«el trabajo de marinero no solo es duro sino que en muchos casos requiere una gran fuerza», afirma un empresario con una amplia trayectoria en el sector- no pueden hacerlo porque carecen de los obligatorios días de mar. «Es la pescadilla que se muerde la cola», dice María Caldeiro.