Alfredo Rosales, director de MESO_Aborán 2: “La medida propuesta más destacada es la necesidad de regular los espacios protegidos en el medio marino del mar de Alborán, de forma que las figuras de protección permitan mantener la biodiversidad"

Lunes, 26 Enero 2026
Alfredo Rosales Ruiz, director del proyecto MESO_Aborán 2.

El proyecto MESO_Aborán 2 ha trabajado para incrementar el conocimiento sobre las comunidades biológicas de los cañones submarinos y microescarpes rocosos del Mar de Alborán y sus interacciones con la economía azul. El análisis estadístico de los datos logrados “ha mostrado por primera vez cual es la distribución de los impactos antrópicos sobre los hábitats mesofóticos bentónicos de Alborán y sobre las especies más sensibles a éstos, permitiendo proponer medidas para mitigarlos”, aclara Alfredo Rosales Ruiz, director de la iniciativa. El proyecto ha servido también para medidas con el fin de mejorar el estado de conservación de este mar, “entorno privilegiado desde el punto de vista ecológico, con una importante influencia de los afloramientos de aguas profundas en las costas andaluzas y en el Estrecho”, en palabras de su director.

 

¿Qué valor ecológico tiene la zona del mar de Alborán que habéis estudiado en el proyecto y cuáles son sus principales amenazas?
El mar de Alborán se puede calificar como un mar de transición, pues se sitúa en la puerta del Mediterráneo tras el Estrecho de Gibraltar.  Este es un entorno privilegiado desde el punto de vista ecológico, pues supone un cruce de caminos tanto en dirección norte-sur, como en dirección este-oeste. Por un lado, la cercanía de África y Europa en este punto favorece el intercambio de especies, aunque el intercambio principal en este sentido se produce entre el Atlántico y el Mediterráneo, permitiendo el movimiento de especies atlánticas que se adentran en las aguas frías de Alborán.
Además, este mar presenta una serie de características únicas que favorecen aún más el establecimiento de una ecología muy singular. Destacan a este respecto la importante influencia de los afloramientos de aguas profundas en las costas andaluzas y en el Estrecho, que promueven la proliferación de grandes redes tróficas basadas en las proliferaciones fitoplanctónicas, pero también la muy singular historia natural de la zona.
Las pruebas más recientes propuestas por paleontólogos, así como las pruebas que hemos encontrado durante los diferentes proyectos de exploración biológica, parecen indicar que el Mar de Alborán no se sufrió episodios tan marcados de desecación como otras zonas del Mediterráneo, hace aproximadamente algo más de cinco millones de años. Esto permitió que muchas especies únicas de esta zona se mantuviesen de forma relicta, aumentando muy significativamente la biodiversidad endémica del espacio.
Actualmente esto convierte el mar de Alborán en una zona con una espectacular biodiversidad, tanto de especies con modos de vida bentónicos (que viven sobre el fondo) como de especies nadadoras, albergando algunos de los principales bosques de corales del Mediterráneo o las principales poblaciones de grandes cetáceos de este mar, por citar dos ejemplos.
Sin embargo, también es un espacio muy amenazado. La principal problemática deriva de la falta de gestión y ordenación, pues, aunque existen una plétora de zonas protegidas que reconocen la singularidad de los valores naturales del mar de Alborán, las que se encuentran ordenadas y vigiladas son testimoniales. Además, nuestros estudios estadísticos muestran que las presiones principales sobre los ámbitos mesofóticos son extractivas, tanto profesionales como recreativas o deportivas, siendo también muy importantes los vertidos de aguas residuales legales e ilegales, las basuras marinas de origen urbano y agrícola y el tráfico marítimo.

 

En ese sentido, ¿cuáles son los principales hallazgos del proyecto?
El proyecto MESO_Aborán 2 ha mostrado hallazgos significativos en dos ámbitos. Por un lado, destacan a nivel de biodiversidad los importantes bancos de corales que se han explorado en Ceuta, Granada o Almería. En Ceuta, se han comenzado a hallar importantes poblaciones de corales negros con morfologías asimilables de manera tentativa a Antipathella subpinnata y Antipathella wollastoni. La primera es una especie incluida en el Listado Español de Especies en Régimen de Protección Especial, por lo que encontrar poblaciones de la misma es muy importante para su conservación. La segunda es una especie principalmente macaronésica, más común en zonas templadas como las islas Canarias, cuya presencia es testimonio de una época en la que el Mar de Alborán gozó de climatologías más tropicales. En Granada, la exploración ha permitido la detección de grandes conjuntos poblacionales de la especie Ellisella paraplexauroides, también incluida en el Listado o de arrecifes muy singulares de corales duros que pueblan las paredes de los cañones submarinos. Estos arrecifes, además, parecen mostrar una importancia clave para el mantenimiento de especies pesqueras.
Por otro lado, el análisis estadístico de los datos ha mostrado por primera vez cual es la distribución de los impactos antrópicos sobre los hábitats mesofóticos bentónicos de Alborán y sobre las especies más sensibles a estos, permitiendo proponer medidas para mitigarlos.

 

Además de conocer mejor estas reservas de biodiversidad, la iniciativa ha servido para fijar medidas con el fin de mejorar el estado de conservación. ¿Cuáles son las medidas más destacadas?
La medida propuesta más destacadas es la necesidad de regular y ordenar los espacios protegidos en el medio marino del mar de Alborán, de forma que las figuras de protección sean funcionales y permitan el mantenimiento de la biodiversidad y la coexistencia de usos. Asimismo, destaca la necesidad de aumentar la vigilancia sobre estas zonas.
Por otro lado, destacan otras medidas como la necesidad de regular los usos extractivos sobre zonas concretas donde la biodiversidad es especialmente sensible a éstos, la propuesta de mejora del control de las emisiones de aguas residuales submarinas o el aumento de la vigilancia de vertidos ilegales de residuos sólidos, especialmente de los provenientes de la agricultura, a ramblas aledañas al medio marino o la necesidad de aumentar el control sobre actividades recreativas como la náutica o el buceo recreativo en zonas de especial sensibilidad.

 

¿Por qué la aplicación de estas medidas tiene un impacto positivo en la economía azul?
La economía azul del mar de Alborán tiene una dependencia muy significativa del estado de conservación de los recursos naturales. La pesca y en buena medida la industria hostelera asociada a esta en la franja costera depende de que los bancos de especies bajo explotación se mantengan sanos. El buceo recreativo también requiere de espacios con un elevado estado de conservación, pues la conciencia ambiental de los usuarios de esta industria hace que prefieran zonas que destaquen por sus valores naturales. La pesca recreativa también depende de que los hábitats se mantengan estables y sanos, pues las capturas aumentan si el entorno permite el mantenimiento de mayores poblaciones y, además, en espacio sanos aumenta el tallaje de los individuos capturados. Incluso, el turismo de sol y playa requiere de espacios naturales bien conservados, pues ante desequilibrios en el medio aparecen acumulaciones de residuos antrópicos en playas, pero también grandes acúmulos de algas o proliferaciones de algas tóxicas que impiden el baño y dañan significativamente la percepción social de algunas zonas.
Todos estos valores se encuentran sustentados en la buena conservación de los hábitats del bentos. Si no conservamos los bosques en los que se desarrollan las especies que luego comemos o con las que disfrutamos, todas las acciones basadas en ellos desaparecerán de igual modo.

 

¿De qué forma habéis trabajado con el sector pesquero en el proyecto?
El sector pesquero ha colaborado activamente en este proyecto ayudándonos a la caracterización de los residuos observados, mediante la elaboración de un dosier y reuniones técnicas con pescadores y técnicos de la Organización de Productores Pesqueros 85 de Motril, en la que se estudiaron las pruebas recogidas sobre el terreno. Posteriormente, estos datos fueron contrastados con el conocimiento interno del personal del proyecto, permitiendo la elaboración de algunas de las propuestas de mitigación.
Así mismo, el sector pesquero ha jugado un papel crucial en la divulgación de los resultados obtenidos, colaborando en la organización de la jornada final del proyecto, a la que además asistieron pescadores en activo, de forma que los conocimientos generados han permeado a algunos de los principales usuarios del medio natural.

 

¿Cómo contribuye este proyecto a impulsar los sistemas de gobernanza en las zonas objeto de estudio?
Quizás el principal resultado de MESO_Alborán 2 para el impulso de la gobernanza ha sido la elaboración de propuestas de mitigación de los impactos detectados. Estas propuestas han sido expuestas de manera sencilla, habiéndose sustentado, no obstante, en un importante volumen de conocimiento científico, de forma que pueden ser aplicadas por las diferentes administraciones con competencias a este respecto.
Igualmente, destacan las reuniones mantenidas en Ceuta en las que se han expuesto necesidades basadas en el conocimiento que estaba siendo generado por el proyecto y que han conducido al reconocimiento por parte de todos los agentes con intereses en el medio marino ceutí de la necesidad de un plan de ordenación del espacio marino, especialmente del Lugar de Interés Comunitario del Monte Hacho.

 

En cuanto a la problemática pesquera de las capturas accidentales, los descartes o el impacto de la pesca en los ecosistemas, ¿la iniciativa ha servido para aportar soluciones?
MESO_Alborán 2 aporta soluciones significativas para reducir algunas de las capturas accidentales de mayor trascendencia para el mantenimiento del sector y que, por otro lado, menos se tenían en cuenta. Como se ha demostrado en este proyecto, pero también en el anterior, MESO_Alborán, los hábitats bentónicos bioconstruidos o biomodulados son clave para el mantenimiento del stock pesquero, especialmente para peces como el mero, el dentón o el besugo de la pinta, que desarrollan buena parte de sus ciclos vitales asociados a éstos, pero también del pulpo o de la quisquilla. Destacan a este respecto los hábitats dominados por corales o esponjas. Sin embargo, estos hábitats son muy sensibles a impactos directos, como los que ocasionan las artes pesqueras recreativas y profesionales, pues mutilan los crecimientos arborescentes de estos animales, generan heridas que derivan en muchas ocasiones en la muerte de las colonias o, directamente, los arrancan del sustrato. Por tanto, cada impacto suele derivar en una reducción significativa de la superficie cubierta por estas especies bioconstructoras o biomoduladoras, lo que afecta a la integridad del hábitat y reduce los espacios en los que se pueden desarrollar las especies que dependen del mismo.
Las propuestas encaminadas a reducir estos impactos aportan, por tanto, soluciones de especial trascendencia para garantizar el mantenimiento de las poblaciones de interés pesquero.

 

¿Cuáles crees que son los mayores logros de MESO_Alborán 2?
Como logro principal del proyecto destaca la capacidad de haber podido aunar fuerzas con otros agentes interesados en la conservación del mar de Alborán para avanzar en el cumplimiento de objetivos comunes, tanto en Ceuta como en Andalucía.
A nivel científico el proyecto en sí ya es un logro, pues se están explorando espacios que nunca habían sido observados, recabando datos de gran trascendencia para comprender el pasado y el presente de la naturaleza de un espacio muy singular, permitiendo la detección de nuevas poblaciones de especies protegidas en Ceuta, Málaga y Granada, así como de posibles nuevas especies para la ciencia que están siendo actualmente analizadas.
Destaca a este respecto, de igual manera, la mejora metodológica que se ha producido durante el proyecto respecto a los análisis de morfología precisa aplicada al estudio de las muestras recogidas y a los análisis moleculares de éstas, con la realización de una colaboración con el Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian de Washington DC, en el Departamento de Zoología de Invertebrados junto a la doctora Andrea Quattrini, en la que se han podido analizar las especies más singulares observadas en este proyecto en base a metodologías escasamente disponibles en Europa. Esta colaboración no sólo ha permitido este estudio, sino que ha promovido una mejora en la metodología de estudio de especies coralinas a nivel general y que tendrá trascendencia para todos aquellos investigadores interesados en el estudio de estas especies.