Emma Zapico, directora de ESPARDE: "Las metodologías desarrolladas están pensadas para ser transferibles a otras regiones atlánticas o mediterráneas y a otros desafíos de conservación y planificación marina"

Lunes, 7 Septiembre 2026
Emma Zapico, directora del proyecto ESPARDE.

ESPARDE es un proyecto puesto en marcha por la Universidad de Oviedo que busca mejorar el conocimiento de los efectos ambientales y socioeconómicos que provoca el desplazamiento de las flotas de pequeña escala, derivado de medidas de conservación y ordenación marina como las contempladas en los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) y otros instrumentos de planificación. “Uno de los efectos es la concentración de embarcaciones derivadas del desplazamiento hacia zonas donde aún se puede faenar, generando una presión pesquera añadida que puede suponer un riesgo de sobreexplotación del medio a medio plazo”, concreta Emma Zapico Fernández, su directora. El proyecto se desarrollará en áreas piloto del litoral de Galicia, Asturias y Cantabria, aunque las metodologías no buscan “sólo resolver estos casos concretos, sino construir un conjunto de herramientas replicables en otras zonas”.

 

¿De qué forma impacta la protección y ordenación del medio marino y la consecuente reubicación de las flotas costeras artesanales en su actividad?
El impacto de las medidas de protección y ordenación del medio es múltiple. Así, cuando una zona de pesca tradicional queda restringida ya sea, por ejemplo, por declaración de un espacio Red Natura 2000 o por designación de un nuevo polígono con ecosistema marino vulnerable, se suele asumir sin comprobaciones previas: el barco puede simplemente desplazarse de manera sencilla a otro caladero y sin sufrir efectos externos relevantes. Sin embargo, la realidad es que estas flotas artesanales y costeras tienen una capacidad de desplazamiento a menudo limitada, ya que son embarcaciones de pequeña escala, muchas de menos de 12 metros, que operan cerca de su puerto base y dependen de un conocimiento ecológico muy localizado de sus caladeros de referencia. La obligación de desplazarse se traduce en impactos como los siguientes: más distancia navegada, mayores costes de combustible y tiempo, menor rentabilidad, incapacidad o problemas para adaptarse a nuevas artes y especies, desconocimiento de las nuevas áreas de pesca, competencia espacial creciente, entre otros. Esto puede suponer, en última instancia, un riesgo para la viabilidad económica de la actividad y de las comunidades que dependen crucialmente de ella, así como problemas sociales relacionados con el empleo a bordo, los riesgos laborales o la aceptación profesional de estos cambios.

 

En cuanto a los efectos ambientales, ¿cuáles son los más importantes?
En este aspecto el proyecto ESPARDE se centra especialmente en dos efectos que habitualmente pasan desapercibidos en el proceso de toma de decisiones. El primero de ellos es la concentración de embarcaciones derivadas del desplazamiento hacia zonas donde aún se puede faenar, generando una presión pesquera añadida que puede suponer un riesgo de sobreexplotación a medio plazo. El segundo efecto externo se deriva del posible cambio de artes de pesca. En este sentido, puede suceder que, para poder seguir faenando y seguir siendo viables, algunos barcos se vean empujados a emplear artes menos selectivas o más impactantes de lo habitual, pero con menores costes operativos.

 

¿Los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) incorporan evaluaciones de los impactos de estos desplazamientos?
Actualmente no o no de forma sistemática. Ese es precisamente uno de los vacíos que ESPARDE quiere cubrir: generar indicadores y modelos predictivos que permitan al POEM y a otros instrumentos de planificación incorporar evaluaciones ex ante del desplazamiento, antes de que las medidas se apliquen, mejorando la compatibilidad entre la pesca artesanal y otros usos (como energía eólica o conservación), evitando conflictos y facilitando la aceptabilidad de las medidas por el sector pesquero. En concreto, el Plan de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) de la Demarcación Noratlántica, instrumento de planificación espacial marítima regulado por el Real Decreto 363/2017 y aprobado por el Real Decreto 150/2023, en línea con la Directiva 2014/89/UE (Ordenación del Espacio Marítimo) y la Ley 41/2010, considera a la pesca artesanal en caladeros tradicionales y regula su compatibilidad con otros usos, como la energía eólica en varias zonas. Sin embargo, reconoce que los datos sobre flotas artesanales, especialmente buques de menos de 12 metros, son limitados, lo que dificulta una planificación precisa, objeto de estudio central del proyecto ESPARDE. El POEM requiere la participación de las partes interesadas, pero la falta de integración del conocimiento local y la percepción de exclusión del sector pesquero artesanal pueden generar problemas de gobernanza. Por ello ESPARDE también incluye acciones de participación (entrevistas, dinámicas participativas, creación de un laboratorio de gobernanza o de herramientas para integrar el desplazamiento en la toma de decisiones), con el fin de fortalecer la participación futura del sector pesquero en los POEM y reducir la desafección de las comunidades y organizaciones pesqueras. Asimismo, ESPARDE proporcionará al POEM herramientas para implementar un enfoque ecosistémico más robusto, asegurando que las restricciones espaciales no comprometan ni el medio marino ni la viabilidad de las flotas artesanales.

 

¿Qué actividades vais a desarrollar para aumentar el conocimiento sobre cómo dependen las flotas pesqueras artesanales y costeras de estos movimientos?
Se seleccionan casos piloto reales (el LIC Sistema de Caños submarinos de Avilés, los enclaves de Sonabia, Castro Verde y Ajo en Cantabria, las zonas NOR2, NOR3 y NOR4 frente a Galicia y NOR6, NOR7 y NOR8 frente a Asturias para energía eólica, y varios polígonos EMV del caladero Cantábrico Noroeste), para los cuales se recopilará y analizará información de tipo espacial, ambiental y socioeconómica de las flotas que operan en ellos. Además, se diseñarán cuestionarios orientados a realizar entrevistas participativas con el propio sector para entender su comportamiento antes y después de las restricciones simuladas a futuro. Con esos datos se desarrollarán indicadores que miden la dependencia espacial y la probabilidad real de reubicación del esfuerzo pesquero, además de modelos estadísticos y de econometría espacial para predecir esos desplazamientos bajo distintos escenarios.

 

Una gobernanza sostenible obliga a la Administración, al sector pesquero y a las organizaciones a la cooperación. ¿Cómo vais a involucrar a los distintos actores?
Explícitamente, a través de lo que denominamos el Laboratorio de Gobernanza. Enmarcado en esta actividad, se diseñan procesos participativos adaptados a cada contexto pesquero local. Se organizarán jornadas de aportación de información y talleres presenciales de validación, con participación directa del sector pesquero y científico, y se desarrollará una propuesta metodológica para integrar el análisis de desplazamientos en todas las fases de la gobernanza marina. Además, contamos con el compromiso activo de estas entidades colaboradoras clave: Federación Asturiana de Cofradías de Pescadores del Principado de Asturias (FECCOPAS), Organización de Productores Artesanales del Principado de Asturias (OPAsturias), Organización de Productores Pesqueros del Puerto de Burela (OPP-7 Burela), la Dirección General de Pesca Marítima del Gobierno del Principado de Asturias y la Consellería do Mar, de la Xunta de Galicia. Su implicación es clave para ayudar a movilizar al sector, facilitar su presencia en las sesiones y aportar conocimiento local.

 

¿Hasta qué punto es importante impulsar modelos colaborativos que mejoren la gobernanza marina y minimicen el efecto de los desplazamientos?
En el marco del proyecto ESPARDE este aspecto es crucial. Generar buenos indicadores es esencial, pero también lo es que puedan convertirse en herramientas que la Administración y el sector puedan emplear para tomar decisiones. Así, se busca un modelo colaborativo estable, aceptado por el sector y fácil de implementar, que permita anticipar y minimizar los impactos de los desplazamientos antes de que las medidas se adopten, no después. Eso podría reducir conflictos, mejorar la aceptación social de las medidas de conservación y hacer que la gestión del medio marino sea más eficaz y equitativa.

 

El ámbito geográfico del proyecto son áreas piloto del litoral de Galicia, Asturias y Cantabria. ¿Crees que los resultados de ESPARDE serán extrapolables a otras zonas del litoral español?
Se espera que sí. Aunque el proyecto ESPARDE trabaja con casos concretos del Cantábrico noroeste, las metodologías desarrolladas están pensadas para ser transferibles a otras regiones atlánticas o mediterráneas y a otros desafíos de conservación y planificación marina. El objetivo no es sólo resolver estos casos concretos, sino construir un conjunto de herramientas replicable.

 

Se ha estudiado menos a las flotas pesqueras y artesanales que a las industriales y de larga distancia. ¿A qué se debe?
Fundamentalmente a la falta de datos de alta precisión. Las flotas industriales suelen llevar sistemas de seguimiento y reporte de mucha mayor precisión, mientras que la pesca artesanal ha generado tradicionalmente mucha menos información espacial precisa y continua. A eso se suma que son flotas muy diversas lo que complica su caracterización. Sólo ahora, con avances como por ejemplo la obligatoriedad de los sistemas de posicionamiento en tiempo real en el caso de la flota asturiana, se empieza a disponer de datos de calidad suficiente para analizar en profundidad su comportamiento espacial, aspecto esencial para el proyecto ESPARDE.

 

Estas flotas serán las principales beneficiarias del proyecto. ¿Es una demanda del sector que se lleven a cabo iniciativas como ésta?
Sí, totalmente. Diferentes asociaciones y entidades del sector pesquero de Galicia y Asturias reivindican desde hace años con especial énfasis que los impactos socioeconómicos de los desplazamientos causados por medidas de conservación u ordenación del espacio marino sean adecuadamente analizados y considerados. Esta preocupación deriva de la creciente declaración en los últimos años de un buen número de figuras de protección ambiental (polígonos de Ecosistemas Marinos Vulnerables, espacios protegidos de la RN2000, etc.) y de planificación del espacio marino (por ejemplo, zonas con alto potencial para el desarrollo de actividad eólica marina en los POEM) que van generando o pueden generar a futuro una cadena de efectos negativos acumulados sobre el sector pesquero, debido a restricciones espaciales que los desplazan fuera de sus zonas de pesca habituales dejando cada vez menos espacio operativo a los barcos pesqueros, y, en particular, a las flotas artesanales.

 

¿Cuáles crees que son los aspectos más complejos de la iniciativa?

Destacaría dos. El primero de ellos hace referencia a aspectos metodológicos, dado que existe poco precedente en la literatura académica sobre modelos que estimen la capacidad de desplazamiento de flotas de pequeña escala con resultados representativos para nuestro ámbito concreto. El segundo es conseguir que el sector comprenda bien el proyecto, participe lo más activamente que le sea posible y se sienta como una parte esencial del mismo. Las flotas artesanales y de pequeña escala, que son centrales en esta iniciativa, están a menudo representadas por pequeños productores y negocios pesqueros familiares o de muy pequeño tamaño; esta cuestión dificulta también una participación efectiva de armadores que están ya sometidos a una elevada demanda de suministro de información técnica y científica en su día a día. El proyecto va a facilitar al máximo y flexibilizar en todo lo posible la interlocución y contacto con esta realidad profesional, precisamente para superar estas debilidades y mejorar tanto la información disponible como los mecanismos de gobernanza y diálogo científico con la pesca.