José Manuel Arcos, director de MARAVES: "Juntar el conocimiento de los pescadores con nuestro conocimiento sobre las aves es la mejor forma de encontrar soluciones eficaces para la problemática de las capturas accidentales de aves marinas"

Miércoles, 18 Febrero 2026
Jose Manuel Arcos, director del proyecto MARAVES.

El proyecto MARAVES se ha centrado en mejorar el conocimiento sobre las capturas accidentales de aves marinas, los factores que las propician y su impacto poblacional. “Documentar adecuadamente las capturas es clave para poder entender su verdadero impacto y tomar las medidas necesarias para minimizarlo”, comenta José Manuel Arcos Pros, su director, que subraya la colaboración del sector pesquero en el desarrollo del proyecto. La iniciativa también ha trabajado en la búsqueda de medidas que reduzcan estas capturas, entre las que destaca “un modelo de línea espantapájaros, pendiente aún de nuevas pruebas, adaptada a las barcas artesanales y combinada con un tren de boyas”.
 

MARAVES ha buscado mejorar el conocimiento de las capturas accidentales de aves marinas y los factores que las propician y hallar medidas que las reduzcan. En cuanto al primer aspecto, ¿por qué es importante que se conozcan mejor estas capturas?
Las marinas se consideran uno de los grupos más amenazados de aves en todo el planeta y las capturas accidentales representan una de sus principales amenazas. Al mismo tiempo, se trata de un fenómeno que suele pasar desapercibido, por lo que documentarlo adecuadamente es clave para poder entender su verdadero impacto y tomar las medidas necesarias para minimizarlo.
 

¿Qué impacto poblacional tienen las capturas accidentales de aves (cifras, especies, etc.) derivadas de las actividades de pesca?
Las aves marinas, al igual que otros grandes vertebrados marinos, como tortugas o cetáceos, son animales de vida larga y tasas de reproducción bajas. Esto quiere decir que la estabilidad de sus poblaciones se cimenta en una tasa de supervivencia elevada (o lo que es lo mismo, una esperanza de vida larga), que permite dejar suficientes descendientes a lo largo de varios años. Si esta tasa de supervivencia se reduce por causas no naturales, como las capturas accidentales, las aves no consiguen dejar suficientes descendientes como para compensar las muertes “adicionales” y las poblaciones entran en declive.
En España tenemos varias especies afectadas por capturas accidentales. Un ejemplo es el de la pardela balear, la especie de ave marina más amenazada de Europa. Con cerca de 3.000 parejas reproductoras, se estima que la muerte “no natural” de más 100 individuos adultos anualmente (por captura accidental o por otras causas) sería suficiente para que la población entrara en declive. Hemos llegado a documentar esta cifra en una sola operación de pesca y, aunque no es frecuente que se den capturas tan numerosas, sí es relativamente habitual documentar capturas de una o unas pocas aves en palangres, redes y otras artes, tanto en aguas del Mediterráneo como del Atlántico. Probablemente la cifra total de capturas accidentales ascienda a varios cientos anualmente, o incluso más, y concordaría con el declive documentado en la actualidad a partir de modelos demográficos, que predicen la extinción de la especie en apenas 50 años.   

 

¿Hasta qué punto el sector pesquero, tanto profesional como recreativo, es consciente de esta problemática y de la necesidad de implantar medidas para que estas capturas se reduzcan?
En general el sector pesquero es poco consciente de la problemática de las capturas accidentales de aves. Muchas embarcaciones no las tienen nunca, pero otras muchas sí las tienen de forma esporádica, tanto en el sector profesional como en el recreativo. Es habitual escuchar a los pescadores decir: “No es un problema, apenas capturo un ave al año”. Esto, desde el punto de vista del pescador es algo anecdótico, pero cuando pensamos que la flota cuenta con miles de embarcaciones, podemos entender como un problema aparentemente menor puede ser importante desde el punto de vista de las aves, al considerar el total acumulado de capturas. En algunos casos, los pescadores capturan aves con más frecuencia, hasta el punto de que les representa un problema al trabajar con determinadas artes, regiones y épocas. En estos casos algunos pescadores se muestran recelosos, pero muchos están interesados en colaborar para minimizar un problema del que son conscientes, y que no sólo afecta a las aves (algo que por lo general no quieren) sino también a su actividad (molestias, daños al arte y pérdidas de oportunidades de pesca).

 

¿Cómo habéis trabajado con los pescadores para que se sientan aliados y parte de la solución ante este problema?
Lo primero es evitar cualquier tono recriminatorio, pues los pescadores no buscan capturar aves y, en todo caso, es un problema compartido con ellos. Buscamos su colaboración e implicación directa, tanto en la recogida de datos como en el diseño y puesta a punto de posibles medidas de mitigación. Juntar su conocimiento sobre la pesca con nuestro conocimiento sobre las aves es la mejor forma de encontrar soluciones eficaces. En algunos casos, cuando las capturas son frecuentes, ellos son los primeros interesados en minimizarlas y en ocasiones buscan activamente nuestra colaboración. En otros, a través de la información que les aportamos sobre las aves, se vuelven más sensibles y propensos a adoptar medidas, aunque para ellos las capturas no representen un problema económico. Y en muchos casos, tras el simple hecho de dialogar y hacer ver en qué situaciones hay mayor riesgo de capturas, los propios pescadores adoptan ligeros cambios en la forma de trabajar que reducen el riesgo de capturas.

 

¿Cuáles han sido las actividades más destacadas de MARAVES?
MARAVES ha combinado el trabajo con el sector pesquero profesional (implicado en la recogida de datos y en el desarrollo y prueba de medidas de mitigación) con la incorporación del sector pesquero recreativo. Con los recreativos hemos participado en varias jornadas de sensibilización, y salidas al mar, a través de una colaboración con la asociación Scientific Angler. Hemos preparado un folleto para dar a conocer las aves marinas y su problemática, así como las oportunidades para aportar información a través de plataformas de ciencia ciudadana. También hemos marcado pardelas con emisores GPS, dotados también de sensores de profundidad, para conocer mejor sus patrones de distribución y comportamiento y su grado de asociación con la actividad pesquera. Además, hemos colaborado con las administraciones para dar apoyo al desarrollo del plan nacional de capturas accidentales. Entre los materiales de difusión del proyecto hay un vídeo que muestra bien todo este trabajo.
Ahora iniciamos MARAVES II, un proyecto que dará continuidad a estas acciones, con varios puntos de innovación, y que aborda también la identificación de Áreas Clave para la Biodiversidad (KBA) en el mar.

 

En relación con la mejora y puesta en práctica de medidas de mitigación de capturas accidentales de aves marinas, ¿cuáles son los avances logrados?
El avance más prometedor, pendiente aún de nuevas pruebas, es el de un modelo de línea espantapájaros adaptada a las barcas artesanales, combinada con un tren de boyas que se arrastran al final de la línea. El sistema se ha perfeccionado a partir de una propuesta inicial de los pescadores del puerto de Blanes, con quienes colaboramos desde hace años. En MARAVES II esperamos realizar nuevas pruebas y optimizar el sistema, de forma que sea eficaz y al mismo tiempo práctico para los pescadores.
 

¿En qué se está traduciendo el apoyo a las administraciones para desarrollar el plan nacional sobre capturas accidentales y el cumplimiento de sus compromisos internacionales derivados?
Tal vez la contribución más visible ha sido la publicación de un plan de acción en Cataluña, que ha contado con una fuerte implicación de SEO/BirdLife. También hemos recopilado datos que han contribuido a la evaluación de las Estrategias Marinas, y hemos apoyado el desarrollo de un futuro Real Decreto, que regule las acciones necesarias para poner en práctica el plan de acción nacional. En MARAVES II confiamos en agilizar el traspaso de la información a las administraciones, velando al mismo tiempo para que cualquier medida que se tome con relación a las capturas accidentales cuente con una implicación y valoración positiva por parte del sector.
 

Trabajáis en zonas de la Red Natura 2000 en el Mediterráneo español. ¿Qué necesidades especiales presenta la gestión de este espacio marino en cuanto a la población de aves que tienen en él su hábitat?
En el ámbito del Mediterráneo español, la captura accidental de aves marinas se da en varias ZEPA marinas, así como en su entorno. Hemos prestado especial atención a la captura accidental de pardelas en artes de palangre de fondo, inclusive su modalidad más artesanal, el palangrillo, dado que es un grupo en un estado de conservación desfavorable y que se ve particularmente afectado por este tipo de artes. Una buena gestión requerirá de la implicación del sector pesquero, empezando por la toma de conciencia del problema y la puesta en práctica de medidas que minimicen el riesgo de capturas, como la mencionada línea espantapájaros, así como cambios operativos que minimicen el riesgo de capturas durante los meses más sensibles (calado nocturno, uso de cebos poco atractivos como crustáceos o pulpo, pesos añadidos que permitan un hundimiento más rápido de la línea, etc.). Con todo, hay otras especies afectadas por ésta y por otras prácticas pesqueras (por ejemplo, el cormorán moñudo mediterráneo es propenso a caer en redes de enmalle) y para minimizar el riesgo debe valorarse caso por caso. Y más allá de las capturas accidentales, hay muchas otras presiones que conviene abordar, como la contaminación marina (de diversos tipos y generada por distintas fuentes), el desarrollo litoral ligado al turismo y al crecimiento de la población, la intensificación de actividades náutico-recreativas, la futura instalación de centrales eólicas marinas o el cambio climático.