Ana María Mancho, directora de SIRENA 2: “Estudiaremos la huella oceánica de la actividad acuícola, para conocer mejor cómo interactúan las instalaciones con su entorno y contribuir a una gestión más preventiva”

Martes, 29 Septiembre 2026
Ana María Mancho, directora de SIRENA 2.

SIRENA 2 es la segunda fase del proyecto SIRENA, una iniciativa cuyo objetivo es la detección de amenazas y riesgos para la acuicultura offshore. "En esta fase esperamos avanzar hacia un sistema de monitorización y predicción más automatizado y operativo para la acuicultura offshore, en concreto, buscamos mejorar la detección temprana de eventos como floraciones de algas, vertidos o episodios de turbidez", puntualiza Ana María Mancho, su directora. Mancho recalca la importancia de la prevención de este tipo de eventos para la industria acuícola. “Para el sector acuícola es muy importante pasar de una respuesta reactiva a una gestión más preventiva de los riesgos”, sostiene.

¿Qué innovaciones presenta SIRENA 2 frente al proyecto precedente? 
SIRENA 2 amplía el trabajo iniciado en SIRENA e incorpora varias novedades importantes. Por un lado, desarrolla una vigilancia avanzada de las instalaciones acuícolas mediante imágenes de satélite, incorporando herramientas basadas en inteligencia artificial para automatizar su análisis y mejorar la detección de eventos potencialmente nocivos. Por otro, amplía la observación in situ mediante nuevas tecnologías, como los vehículos autónomos de superficie, que complementarán las campañas oceanográficas y permitirán obtener información complementaria a la de las observaciones in situ. Finalmente, el proyecto avanzará en el desarrollo de sistemas inteligentes de alerta temprana, dando nuevos pasos hacia una mayor automatización de la vigilancia y la predicción. 
Esta nueva fase incorpora también nuevos socios. Al CSIC, a través del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), y a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), a través de ECOAQUA, que ya participaron en SIRENA, se suman ahora IUCES, también de la ULPGC, y la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN). 

¿Qué resultados esperáis alcanzar? 
Esperamos avanzar hacia un sistema de monitorización y predicción más automatizado, preciso y operativo para la acuicultura offshore. En concreto, buscamos mejorar la detección temprana de eventos como floraciones de algas, vertidos o episodios de turbidez y desarrollar modelos capaces de predecir su evolución y trayectoria. Uno de los resultados más importantes será también avanzar en la generación automatizada de alertas tempranas, de manera que la información obtenida mediante satélites, sensores y vehículos autónomos pueda integrarse y convertirse en información útil para anticiparse a situaciones de riesgo y mejorar la toma de decisiones. Además, estudiaremos la huella oceánica de la actividad acuícola, para conocer mejor cómo interactúan las instalaciones con su entorno y contribuir a una gestión más preventiva y sostenible. 

Algunas entidades del sector pesquero y acuícola van a participar en esta fase, como ya lo hicieron en la primera. ¿Por qué es importante su colaboración? 
La participación de estas entidades es importante porque permite mantener una conexión directa con el sector y facilitar que los resultados del proyecto respondan a necesidades reales y lleguen a sus potenciales usuarios. Tanto el Grupo de Acción Costera de Gran Canaria como APROMAR ya participaron en SIRENA y continúan ahora en esta segunda fase, reforzando respectivamente la conexión con el sector acuícola en Canarias y con el sector acuícola a nivel nacional. 
Esta colaboración es especialmente relevante para facilitar la difusión y transferencia de los resultados y para acercar al sector las nuevas herramientas de monitorización, predicción y alerta que se desarrollarán en SIRENA 2. 

¿Cuáles son los eventos marinos potencialmente nocivos más importantes, de origen natural o antrópico, que amenazan las áreas acuícolas offshore? 
Entre los eventos de origen natural encontramos fenómenos meteorológicos extremos, como temporales y lluvias torrenciales, cambios bruscos de temperatura o salinidad y floraciones de algas potencialmente nocivas. En Canarias, estos últimos son especialmente relevantes. 
En cuanto a los eventos de origen antrópico, destacan los vertidos contaminantes, que pueden producirse de forma accidental, por ejemplo durante operaciones de carga o repostaje de buques, o proceder de otras fuentes, como los emisarios. 

¿Qué impactos tienen estos eventos en las instalaciones acuícolas?  
Estos eventos pueden afectar tanto a las propias instalaciones como a los organismos cultivados. Los temporales y fenómenos meteorológicos extremos pueden comprometer la integridad de las estructuras y los sistemas de cultivo, mientras que cambios bruscos en las condiciones ambientales, como la temperatura o la salinidad, pueden generar estrés fisiológico en los animales, afectar a su crecimiento y bienestar y, en casos extremos, provocar mortalidades. 
Por otro lado, las floraciones de algas potencialmente nocivas o los vertidos contaminantes pueden deteriorar la calidad del agua, alterar las condiciones del medio y afectar directamente a la salud de los ejemplares. Todo ello puede traducirse finalmente en pérdidas de producción y mayores riesgos para la actividad acuícola. 

En cuanto al cambio climático, ¿de qué forma afecta a estas instalaciones?  
El cambio climático puede aumentar la exposición de las instalaciones acuícolas a determinados riesgos ambientales, tanto por el incremento de la temperatura del agua como por una mayor frecuencia o intensidad de algunos fenómenos extremos. El aumento de temperatura puede situar a los peces en condiciones de estrés, afectando a su bienestar, crecimiento y, en situaciones extremas, su supervivencia. 
También pueden producirse episodios de lluvias torrenciales y aportes extraordinarios de agua dulce, que provoquen cambios bruscos de salinidad en determinadas zonas, con posibles efectos sobre las especies cultivadas. A esto se suma la posible intensificación de otros fenómenos extremos que pueden afectar a las instalaciones. 
En este contexto, el cambio climático supone un reto adicional para la actividad acuícola, ya que puede modificar las condiciones ambientales a las que están expuestas las instalaciones y aumentar la necesidad de contar con herramientas que permitan conocer y anticipar los riesgos asociados a determinados eventos. 

¿Cómo vais a monitorizar estos eventos? ¿Con qué sistemas tecnológicos contaréis?  
La clave no será únicamente disponer de nuevas tecnologías, sino integrar la información que proporcionan. Las imágenes de satélite permitirán tener una visión amplia del entorno, mientras que las observaciones realizadas directamente en el mar aportarán información más detallada para contrastar y mejorar los modelos de predicción. De este modo, podremos combinar observaciones y modelización para conocer no sólo dónde se está produciendo un evento, sino también cómo puede evolucionar y desplazarse en las proximidades de las instalaciones acuícolas. El objetivo final es avanzar hacia una vigilancia más continua y una mejor capacidad para anticipar situaciones de riesgo. 

El proyecto busca también consolidar un sistema de alerta temprana de la llegada de eventos nocivos a las granjas acuícolas. ¿Qué importancia tiene para el sector que se activen estas estrategias preventivas?  
Para el sector es muy importante pasar de una respuesta reactiva a una gestión más preventiva de los riesgos. Una alerta temprana puede proporcionar a los responsables de las instalaciones un margen de tiempo para evaluar la situación y tomar las medidas que consideren necesarias, reduciendo la exposición de los animales y de las propias instalaciones a un evento potencialmente nocivo. En definitiva, se trata de anticipar para poder actuar a tiempo. Esto puede contribuir a reducir las pérdidas asociadas a eventos ambientales y a mejorar la toma de decisiones operacionales. 
Pero hay además un aspecto que considero especialmente importante: convertir los datos del océano en información útil para el sector. Porque, en definitiva, anticiparse empieza por entender: conocer el océano ahora para tomar mejores decisiones. 

Como en SIRENA, vais a trabajar en aspectos de comunicación y divulgación. ¿Cuáles serán las principales actividades que pondréis en marcha en este ámbito?  
La comunicación y la divulgación en SIRENA 2 son una parte esencial del proyecto, como también lo fueron en SIRENA. Durante su desarrollo trataremos de generar el mejor conocimiento científico y, al mismo tiempo, haremos que ese conocimiento llegue al sector y a la sociedad. Para ello, desarrollaremos, en colaboración con el Grupo de Acción Costera de Gran Canaria, distintas acciones, entre ellas publicaciones en la web y redes sociales, webinarios y, al final del proyecto, una jornada de presentación de resultados, en la que también presentaremos el vídeo de la iniciativa. Contaremos además con el apoyo de APROMAR para reforzar la difusión de los resultados y ampliar su alcance entre el sector acuícola a nivel nacional. 
Todo ello contribuirá a dar visibilidad al conocimiento generado, facilitar su transferencia al sector acuícola y acercar los resultados del proyecto a la sociedad.