Del mar al laboratorio: así se estudian las toxinas marinas del Levante español

Martes, 20 Enero 2026
Estudio de toxinas al microscopio.

La investigación científica empieza en el mar. Los equipos del proyecto LEVABENTOX realizan muestreos periódicos a lo largo de la costa sur del Levante español, en diferentes puntos de la Región de Murcia y Almería, tanto a pie como desde la embarcación.

Antes de cada campaña, el equipo de investigadores, en colaboración con los y las profesionales del sector pesquero, prepara todo el material necesario: frascos de muestreo, probetas, mallas de plancton, neoprenos para ir al agua y sondas para medir parámetros ambientales como la temperatura, la salinidad y la concentración de oxígeno.

En las zonas previamente seleccionadas —de interés pesquero, recreativo o de conservación— se recogen muestras de algas y fanerógamas marinas (macrófitos), que constituyen uno de los hábitats naturales donde crecen los dinoflagelados bentónicos. Asimismo, se toman muestras de agua en botellas específicas para el análisis de nutrientes y otras variables fisicoquímicas. Cada muestra se etiqueta cuidadosamente, indicando su ubicación exacta mediante coordenadas GPS y las condiciones ambientales registradas en el momento de la toma.

Una vez finalizado el muestreo, las muestras se conservan en frío, dentro de neveras isotérmicas y protegidas de la luz, para asegurar su correcta preservación durante el transporte hasta el laboratorio.

En el laboratorio: de la muestra al conocimiento

Ya en el laboratorio, las muestras se procesan siguiendo protocolos estandarizados. En primer lugar, se realizan observaciones microscópicas para identificar y cuantificar las especies de dinoflagelados bentónicos presentes. Parte del material se emplea para el aislamiento y cultivo de cepas, lo que permite estudiar su crecimiento y realizar análisis detallados de su potencial tóxico.

La identificación de las especies se complementa mediante técnicas de biología molecular, que aportan una mayor precisión taxonómica. Además, mediante análisis instrumentales especializados, se determina el tipo y la concentración de toxinas marinas producidas por las especies detectadas.

Todos los datos obtenidos sobre la presencia, ausencia y abundancia de estas comunidades bentónicas se pondrán a disposición pública a través de la base de datos estandarizada EMODnet, contribuyendo al conocimiento científico y a la gestión sostenible de los ecosistemas marinos.