Juan Pablo Pérez Gómez, director de ECOCERCO: "Los sonidos de los pingers disuaden a los cetáceos de acercarse a la flota de cerco sin modificar su comportamiento a largo plazo"

Lunes, 12 Enero 2026
Juan Pablo Pérez, director del proyecto ECOCERCO.

Juan Pablo Pérez Gómez es el director del proyecto ECOCERCO, una iniciativa de la Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI) centrada en el estudio de la utilización de dispositivos disuasorios acústicos multifrecuencia o pingers para minimizar las interacciones negativas entre cetáceos y la actividad pesquera de cerco. “Estas señales parecen resultar molestas para los cetáceos sin llegar a causarles daño, ya que su intensidad es comparable a la de las ecolocalizaciones que ellos mismos producen. Las frecuencias ―añade―, al variar durante el despliegue de los dispositivos, también impiden en teoría que los cetáceos lleguen a acostumbrarse a las mismas”.

 

¿Qué interacciones más frecuentes de cetáceos con la flota de cerco habéis detectado en el marco del proyecto?
En el marco de ECOCERCO hemos observado que las interacciones más habituales se producen con delfín mular (Tursiops truncatus). Por bibliografía teníamos también presente la posibilidad de interacciones con delfín común (Delphinus delphis) y marsopa (Phocoena phocoena), pero la realidad durante el proyecto ha sido que el delfín mular ha sido prácticamente el único con el que hemos tenido interacciones.
La naturaleza de estas interacciones suele consistir en acercamientos a las redes para alimentarse del pescado atrapado (habitualmente sardina) tras rasgar el aparejo para poder acceder a las capturas, si bien será necesario esperar al análisis de los datos para poder confirmarlo con rigor.

 

¿Qué innovaciones presenta ECOCERCO frente a AHUYEMAR, de que se puede considerar continuación?
Ciertamente AHUYEMAR fue un precursor de ECOCERCO, pero los trabajos desarrollados han sido distintos, ya que en este caso no nos hemos centrado en desarrollar nuevas metodologías para reducir las interacciones con cetáceos, sino en probar la eficacia de un equipo en particular de manera sistemática.

 

¿Cuáles son las actividades más importantes del proyecto?
Las actividades principales incluyen la toma de datos a bordo, la observación directa del despliegue del dispositivo disuasorio acústico o pinger y su posible efecto en las interacciones con cetáceos. Para ello se tienen en cuenta variables como la zona geográfica, la hora del día o el tipo de interacción observado. Posteriormente, toda esta información se someterá a análisis, por lo que cualquier apreciación previa debe considerarse orientativa. Hemos colaborado con dos embarcaciones de cerco que faenaban en distintas zonas geográficas, teniendo lugar el primer grupo de embarques en la zona de la Ría de Arousa, mientras que los embarques del segundo grupo han sido en la Ría de Vigo.

 

¿De qué forma los dispositivos disuasorios acústicos multifrecuencia sirven para minimizar las interacciones negativas entre cetáceos y la pesca de cerco? ¿Cuál es su tasa de efectividad?
Los pingers o dispositivos acústicos disuasorios multifrecuencia se despliegan en el agua durante la maniobra del aparejo, en el momento de cerrar el cerco, y emiten señales sonoras en diferentes frecuencias e intensidades. Estas señales parecen resultar molestas para los cetáceos sin llegar a causarles daño, ya que su intensidad es comparable a la de las ecolocalizaciones que ellos mismos producen. Las frecuencias, al variar durante el despliegue de los dispositivos, también impiden en teoría que los cetáceos lleguen a acostumbrarse a las mismas, algo que podría darse en caso de dispositivos de frecuencia fija.

En base a lo observado, los sonidos los disuadirían de acercarse, pero sin modificar su comportamiento a largo plazo. Respecto a su efectividad, aún no hemos realizado el análisis de los datos, por lo que no podemos ofrecer una tasa de éxito ni sacar conclusiones firmes.

 

¿En qué se traduce la implicación del sector pesquero en la iniciativa?
ECOCERCO nace a raíz de una petición directa del propio sector pesquero, que llevaba tiempo manifestando preocupación por el aumento de interacciones negativas con cetáceos y las pérdidas económicas asociadas, que pueden llegar a ser considerables si se producen daños significativos en el aparejo de pesca, haciendo necesaria su reparación o incluso su reemplazo.
Durante el proyecto hemos observado una acogida muy positiva hacia la iniciativa. Aunque habrá que esperar a los resultados para valorar la utilidad real del dispositivo, el sector parece dispuesto a incorporarlo en su actividad habitual si se demuestra su eficacia.

 

¿Son conscientes los profesionales de la pesca de la importancia de mejorar el arte de cerco para que sea más sostenible y respetuoso con cetáceos y otras especies?
Por lo que pudimos comprobar durante los trabajos del proyecto, el punto de vista del sector pesquero es, más que de búsqueda de la sostenibilidad pesquera, el de la búsqueda de la convivencia con los cetáceos, ya que en ocasiones se sienten desprotegidos y sin un modo de poder ser compensados por las pérdidas que les ocasionan las interacciones con los cetáceos, que provocan la pérdida de capturas y daños a sus aparejos, los cuales necesitan de reparaciones que pueden forzarles, incluso, a mantenerse en puerto cuando podrían estar faenando.
Según nuestras conversaciones y observaciones a bordo, los profesionales del cerco consideran que este arte rara vez provoca daños a los cetáceos. Si bien no se puede descartar que tengan lugar incidentes puntuales, desde el punto de vista de los pescadores no ven prioritario el modificar su operativa o sus artes de pesca, sino que su preocupación principal se centra en evitar la proximidad de los cetáceos al arte. Desde su perspectiva, el objetivo es disuadir a los cetáceos para prevenir pérdidas de capturas, más que cambiar el arte en sí. En cualquier caso, esta es únicamente una percepción recogida durante el proyecto y no una conclusión definitiva.

 

¿Cuáles son los principales retos y dificultades del proyecto?
Los retos más importantes han sido la coordinación de las tareas del proyecto, teniendo en cuenta la dinámica de trabajo de las embarcaciones pesqueras colaboradoras. Los embarques han estado en ocasiones condicionados por la meteorología y por las limitaciones operativas relacionadas con la gestión de cuotas pesqueras, que han hecho que tuviéramos que adaptarnos al calendario de las embarcaciones colaboradoras para cumplir con nuestra planificación. También se había planteado un diseño experimental con dos modelos de observación: control (sin pinger) y prueba (con pinger), pero, debido a que las embarcaciones pesqueras colaboradoras no querían arriesgarse a una interacción negativa pudiendo evitarla mediante los pingers, no fue posible realizar lances de control. Esta negativa nos llevó a adaptar la metodología y a centrarnos exclusivamente en evaluar la respuesta de los cetáceos con el dispositivo siempre desplegado. Todo ello será tenido en cuenta en los análisis finales.

 

¿En qué sectores puede tener un impacto positivo el alcance de los objetivos de ECOCERCO?
A priori, el sector que podría beneficiarse de forma más directa es el sector pesquero, especialmente si el dispositivo demuestra ser una herramienta útil para reducir interacciones negativas.

 

El proyecto se desarrolla en aguas gallegas. ¿Consideráis que es replicable en otros puntos del litoral español?
Por lo observado hasta ahora, creemos que el proyecto tendría potencial para replicarse en otras zonas del litoral español donde se produzca una problemática similar. Aunque los resultados preliminares parecen diferentes entre las dos rías en las que hemos trabajado, ambas tendencias son, siempre de manera preliminar y pendiente de análisis, positivas. Por tanto, podría ser viable aplicar estos dispositivos en otros puntos donde la interacción entre cetáceos y flota de cerco sea relevante, aunque habría que estudiar las condiciones oceanográficas del área.