Carla Álvarez Chicote, directora de COSTtERA 2: “La información del proyecto es clave para evaluar riesgos reales y avanzar hacia una convivencia más equilibrada entre la conservación del delfín mular y la pesca de arrastre”

Miércoles, 28 Enero 2026
Carla Álvarez Chicote, directora del proyecto COSTtERA 2.

El proyecto COSTtERA 2 ha trabajado para conocer cómo se comportan los delfines mulares cuando interactúan con las redes de pesca y cuál es el alcance de esos impactos. “Aunque la interacción entre delfines mulares y pesca de arrastre es habitual, las capturas accidentales son excepcionales y no representan, a día de hoy, un impacto significativo ni para la población de delfines ni para la actividad pesquera en Cataluña”, puntualiza Carla Álvarez Chicote, directora del proyecto. Álvarez destaca la concienciación del sector pesquero en cuanto a cómo estas interacciones pueden repercutir en el futuro de la actividad. “Muchos pescadores son conscientes de que la salud del ecosistema, especialmente en zonas sensibles, es clave para el futuro del sector”, explica.

 

¿Por qué es importante conocer el comportamiento de los delfines mulares en su interacción con las redes de pesca? ¿Hasta qué punto estas interacciones son una amenaza para esta especie?
En primer lugar, desde el punto de vista biológico y de conservación, permite entender cómo se produce esta interacción, que está aumentando en esta población y, especialmente, en la zona de estudio en los últimos años. Analizar el comportamiento de alimentación de los delfines nos ayuda a evaluar si existe un riesgo real para la especie (como enredos o accidentes), a identificar patrones de alimentación asociados a la pesca y, en general, a ampliar el conocimiento científico sobre su ecología y comportamiento.
En segundo lugar, es clave desde el punto de vista de la actividad pesquera, ya que permite evaluar la interacción en sentido inverso: si la presencia de delfines puede afectar, ahora o en el futuro, a la pesca, tanto en la calidad como en la cantidad de las capturas. Por ejemplo, si los delfines accedieran al interior de las redes y mordieran los peces, éstos no podrían comercializarse, o, en un escenario extremo, una captura accidental de un delfín en estado de putrefacción, podría dañar gravemente la red y la jornada de pesca.
No obstante, los resultados obtenidos hasta el momento indican que esto no está ocurriendo actualmente. Todas las imágenes analizadas muestran que los delfines se alimentan de los peces que quedan fuera de la red, sin acceder a su interior ni causar daños directos a las capturas. Esta información es clave para reducir percepciones de conflicto, evaluar riesgos reales y avanzar hacia una convivencia más equilibrada entre la conservación del delfín mular y la pesca de arrastre.

 

¿Disponéis de datos relativos a las interacciones en aguas de Cataluña, como porcentajes de capturas o impactos en las salidas de las embarcaciones de arrastre, ejemplares fallecidos, etc.?
Disponemos de los datos que se han recogido de las encuestas realizadas a la flota pesquera catalana, alcanzando más del 35 % de la flota de arrastre entrevistada. A pesar de que la presencia de delfines es constante entre los pescadores, sólo el 3 % (dos pescadores) de los encuestados declaró haber tenido, durante el último año, una captura accidental de delfín, sin especificar especie, que estaría directamente relacionada con la actividad pesquera. En términos de frecuencia, entre los pescadores que han registrado alguna captura de un ejemplar vivo o muerto fresco, la media es de 0,06 individuos por año, lo que indica que las capturas accidentales son muy poco frecuentes.
Estos resultados permiten concluir que, aunque la interacción entre delfines mulares y pesca de arrastre es habitual en cuanto a presencia y seguimiento de las embarcaciones, las capturas accidentales son excepcionales y no representan, a día de hoy, un impacto significativo ni para la población de delfines ni para la actividad pesquera en Cataluña.

 

¿Cómo os ha ayudado vuestra experiencia como entidad que desarrolla proyectos en el ámbito de la conservación de hábitats y especies en el medio marino en la ejecución de COSTtERA 2?
La experiencia del trabajo desarrollado ha sido fundamental para llevar a cabo COSTtERA-2. Después de más de 15 años trabajando en proyectos de conservación del medio marino, conocemos bien el territorio, las especies y la realidad del sector pesquero.
Este conocimiento previo nos ha permitido afrontar el proyecto de una manera práctica y cercana, combinando el método científico con el trabajo directo en el mar y el trato continuo con los pescadores. Gracias a la experiencia previa en proyectos similares, hemos podido aplicar metodologías sencillas y realistas, adaptadas al día a día de la pesca de arrastre.
 

¿Qué novedades ha incorporado este proyecto frente a la que fue su primera fase, COSTtERA?
COSTtERA 2 amplía y perfecciona el trabajo previo. Incorpora hidrófonos para el estudio acústico, drones en las campañas marítimas y, especialmente, el desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de imágenes y sonidos. Esto supone un salto cualitativo respecto a la primera fase, que ya fue pionera al obtener las primeras imágenes submarinas de delfines alimentándose en redes de arrastre en el Mediterráneo.
 

Para la ejecución del proyecto ha sido imprescindible la colaboración de los pescadores. ¿De qué forma habéis trabajado con ellos?
La colaboración se ha basado en el diálogo y la participación activa. Hemos realizado encuestas a todo el sector, embarques científicos y charlas informativas, implicando a los pescadores como aliados del proyecto. En casos muy concretos, su conocimiento del mar ha sido esencial para interpretar los resultados y adaptar las metodologías a la realidad diaria de la pesca.

 

¿Consideráis que están concienciados sobre el alcance de esta problemática?
En general, sí. Existe una conciencia creciente sobre la necesidad de compatibilizar la actividad pesquera con la conservación del medio marino. Muchos pescadores son conscientes de que la salud del ecosistema, especialmente en zonas sensibles, es clave para el futuro del sector.
 

Os habéis apoyado en la IA para el desarrollo de una de las metodologías del proyecto. ¿Qué actividad habéis desarrollado en ese ámbito?
En el marco de COSTtERA-2 hemos desarrollado una metodología basada en inteligencia artificial para automatizar el análisis tanto de imágenes submarinas como de registros acústicos obtenidos en las redes de arrastre.
Por un lado, para la detección automática de delfines en las imágenes, se han utilizado redes neuronales convolucionales (CNN), que permiten identificar a los individuos de delfín mular de forma eficiente y reducir de manera significativa el tiempo de análisis manual de los vídeos submarinos.
Por otro lado, en el ámbito acústico, hemos desarrollado una metodología para caracterizar el patrón acústico del delfín mular. Para ello, se ha realizado una fase previa de exploración y preprocesamiento de los datos, analizando el ruido de fondo y las características de los distintos tipos de eventos acústicos registrados. A partir de esta base, se han desarrollado modelos de aprendizaje automático capaces de detectar y clasificar de forma automatizada sonidos de interés como clics o silbidos. Finalmente, el objetivo es identificar patrones acústicos que puedan asociarse a comportamientos concretos, como los episodios de alimentación, mejorando así el conocimiento sobre la interacción entre los delfines mulares y las redes de arrastre.
 

¿Cuáles han sido las mayores dificultades en el desarrollo de la iniciativa?
Las principales dificultades del proyecto han sido tanto técnicas como logísticas. En primer lugar, la instalación de equipos en las redes de arrastre ha supuesto un reto importante, ya que se trata de una operación compleja que implica riesgos tanto para la actividad pesquera como para la integridad de los propios equipos.
Otra dificultad relevante han sido las condiciones meteorológicas, que han obligado a modificar la planificación de las campañas, especialmente durante los meses de otoño e invierno, cuando el estado de la mar limita las salidas y la instalación del material.
Desde el punto de vista técnico, también ha sido un desafío la gestión de grandes volúmenes de datos, así como el desarrollo de algoritmos de análisis que requieren un elevado coste computacional. A todo ello se suma la necesidad de coordinar los calendarios científicos con la actividad pesquera, adaptándose a los ritmos y prioridades del sector para garantizar el buen desarrollo del proyecto.
 

¿Los datos obtenidos podrán incorporarse en planes de gestión de los delfines mulares?
Sin duda. Todos los datos se han recogido mediante una metodología rigurosa, científica y replicable, lo que garantiza su solidez y su utilidad para la toma de decisiones a medio y largo plazo.
Además, el proyecto cuenta con una serie histórica de datos de fotoidentificación de los últimos ocho años, que permite analizar la evolución de la población, la fidelidad al área y los patrones de uso del espacio por parte de los delfines mulares. Esta información es especialmente valiosa para evaluar tendencias, detectar posibles cambios en el comportamiento y diseñar medidas de gestión basadas en evidencias.
El objetivo final es que este conocimiento científico se traduzca en decisiones de gestión eficaces, que aseguren tanto la protección del delfín mular como la sostenibilidad de la actividad pesquera en Cataluña, favoreciendo una convivencia equilibrada entre conservación y sector pesquero.